Fotografías/Fernando Zúñiga P
SI alguien pudiera describir mi atrapante viaje por las calles de París, definitivamente sería el aclamado director de cine Woody Allen. Y es que realmente después de ver la película, puedo decir que me sentí realmente encarnado en el personaje de Gil ( Owen Wilson), que camina bajo el cielo parisino, entre calles con historia, y atrapado en un mundo subalterno, donde personajes como Hemingway y Bolaño se entrecruzan en el camino.
No hay una ciudad igual en el mundo que se comparé a París. Y tampoco hay que tener mucho dinero, para descubrir, sentir, y disfrutar del encanto que nos entrega esta hermosa ciudad. Un lugar especial, para aquellos que con pasaporte en mano, y una mochila se disponen a recorrer caminos sin iguales.
La manera más fácil y económica para arribar, en la ciudad de la Belle Époque por excelencia, es a través de la línea área Ryanair que ofrece tickets de vuelo ida y vuelta desde 29.99 euros (dependiendo de la fecha y el lugar de donde se tome).
Sin embargo, se debe tener en cuenta que el terminal de arribó es París Beauvais, y es necesario pagar un cargo de 15 euros para tomar un bus que te dejará en la estación Paris Charles de Gaulle, que demora cerca de 1 hora y 15 minutos. Igualmente sigue siendo la opción más económica para aquellos que no gozan de un bolsillo adinerado.
Ya bajando del autobús, después de un recorrido cubierto de vegetación, se puede decir que estás en París, aquel que viste en las películas, aquel que te deslumbra y que te hará gozar los días que dure tu estadía, que en mi caso fueron 3.
No sabía que decir, esa fue la primera sensación que pude percibir una mañana, como la del 1ero de marzo de 2011. El frío calaba en mi cuerpo, y mis ojos brillaban como el destello de un estrella por la madrugada, ante el impacto que provocó el arribar a Paris.
Me dispuse a caminar hacía la estación de metro Charles de Gaulle, y realicé la compra de un ticket de 10 pases de metro, que se pueden utilizar a la medida de cada viajero. En mi caso, solo ocupé 5, y es que lo mejor es caminar y caminar por las calles parisinas cargadas de una vibra y un olor inigualable.
Ya en el Vagón te sientes aún más diferente, y es que observar a la gente, que es lo que habla, sus formas de vestir, sus diferentes culturas, te hacen dar cuenta que realmente pisaste suelo de una ciudad cosmopolita donde no importa de que es lo que piensan las personas de tí.
Sin embargo, ya subir y recorrer parte de la ciudad vía metro, te llena de energía para seguir descubriendo. Y aunque muchos digan que este subway no es bueno, lo que no tiene de calidad lo tiene de historia que se van cruzando y entrelazando día a día.
Primera parada…. Arc de Triomphe
Caminar hacía el Arco del Triunfo, y ver como flamea a causa del viento la bandera de Francia, es algo impagable. Más aún cuando se sabe que fue construido tras la victoria de Napoleón Bonaparte en la Batalla de Austerlitz en 1805.
Su cuerpo a base de 4 pilares, diseñadas por Jean Chalgrin y Jean- Arnaud Raymond alcanzan una altura de 49 metros, que permite tener una vista exclusiva sobre los Campos Elyseos, si se accede a pagar la tarifa de 9 euros por persona.
Sin embargo, para jóvenes como yo con poco dinero, la opción es saltarse el pago, y conformarse con tener una vista panorámica, de los Campos Elíseos, pero desde abajo.
Ya habiendo apreciado, de los grabados de grandes victorias y lideres revolucionarios, como también de las batallas vencidas por por Napoleón, puedes aprovechar y caminar por los Campos Elyseos.
Parques, áreas verdes y esculturas es lo que podrás apreciar en el camino, que se va mezclando en sus extremos, con sus llamativas tiendas lujosas, cafés y restaurantes. Un recorrido agradable y gratuito parra aquellos que disfrutan con simples caminatas a través de jardines y antiguos edificios parisinos.
Museo Louvre
Al termino de Les Champs-Élysées como lo llaman los franceses, y demostrando el porqué debe ser una parada obligada, encontramos el Museo Louvre, que destaca por impactante pirámide de cristal, que da acceso a los visitantes.
La entrada que parte de los 11 euros, es gratuita para todos aquellos jóvenes y amantes universitarios que quieran disfrutar, de grandes exposiciones y el aclamado cuadro de la Mona- Lisa. Solo debes mostrar tu identificación que te acredita como estudiante, y tendrás tu pase gratis.
La Seine
Si pudiera decir cual es el mejor lugar de París, sin lugar a dudas diría que el área que cubre el río Sena. Y es que aquí es donde puedo decir que mi cuerpo disfruto de un recorrido que tenía como fondo un icono de Francia, que es la Torre Eiffel.
Solo necitas tus pies para abrir camino a un lugar lleno de historia, donde con un café a la orilla del río, puedes disfrutar del ir y venir de los parisinos, del desarrollo de su cultura, y del transito de aquellas embarcaciones que realizan un tour por el río Sena por un precio que bordea los 9 euros. Una acción innecesaria, si puedes disfrutar del entorno caminando.
Ya inmerso en el transito parisino, donde van y vienen transeúntes, puedes descubrir una pequeña pero no menos cantidad de puestos que ofrecen posters, tarjetas, vinilos y antigüedades francesas. Una parada obligada para todo público.
Si alguien va a Paris, y no realiza la visita este icono parisino, gratuito para estudiantes, se perderá una de las vistas más bellas que se pueda tener, desde las alturas, de París.
Ya entrar, es algo mágico. Es que si catedral impacta desde el primer momento con su construcción gótica inigualable. Sin embargo lo más importante es el recorrido, por unas angostas escaleras, de la torre hasta llegar a su Cima.
Cualquiera que haya disfrutado de Las Gárgolas, aquí podrá verlas en su mayor esplendor, y dando la sensación de ser los reales guardianes de la ciudad.
En tanto, subir hasta la campana, que se tambalea de aquí para allá día a día, realmente no tiene precio. Y es que dentro uno puede ser espectador de lo tan cargada de historia que esta la torre.
Basílica de los Sagrados Corazones de Montmartre
Situada en la colina de Montmartre, la basílica es una parada obligada para aquellos que disfrutan de grandes construcciones al estilo romano.
Su construcción, que homenajea a los franceses que perdieron la vida en la guerra franco- prusiana, permite la entrada de los visitantes, por unas largas pero bellas escaleras que permiten fotografías realmente buenas con el fondo de la iglesia.
El cuidado que debe tener, cada visitante, es que a sus pies son muchos las personas que tratan de “estafar” a los turistas con pequeños trucos para sacarles dineros, para eso hay que ser directo y decir que se alejen. La única forma de que no molesten.![]()
Ya a los pies de la basílicas puedes recorrer el mercado, que pone a tu disposición una gran cantidad de locales, donde podrás comprar a un muy bien precio souvenirs. Siempre es bueno regatear los precios, porque una técnica muy usada es que los vendedores te cobren un alto precio en un principio, por lo que hay que dejar claro, que el comprador es el que manda.
No menor es visitar, Moulin Rouge a solo estaciones de Montmartre( Metro Blanche), y que es icono de una época marcada por el ambiente bohémico de la Belle Époque, donde el cabaret deslumbraba con sus espectaculares shows de artistas como Sacha Distel y Jerry Lewis.
El corazón de París… Tour Eiffel.
Si se quiere disfrutar de una de las mejores vistas de Paris, la Torre Eiffel merece su visita. Su gran construcción mantiene un flujo de turistas importante cada día. Por eso es recomendable ir en la mañana.
Su costo de 6,50 euros por persona, te permite subir a una altura considerada, donde puedes vislumbrar la ciudad por los cuatros costados de la torre.
Algunos prefieren el ascensor, y otros las escaleras. Definitivamente estás ultimas son las mejores, y es que te permiten experimentar ese vértigo, que produce el estar subiendo una de las torres más grandes del mundo.
Ya en su planta, puedes disfrutar de una inmensidad de show de artistas callejeros, de gran nivel, y que día a día entretienen a los turistas.
También podrás conseguir souvenirs muy baratos, debido a la gran cantidad de comerciantes que ofrecen sus típicos llaveros de la torre, por 1 euros (5 llaveros)
Sin embargo, lo mejor de París se vive recorriendo sus calles, ya sea bajo una puesta de sol, bajo la lluvia y bajo una increíble noche estrellada con una torre que destella a lo lejos con sus luces que van desde su base a su cima.
Y como dice la aclamada película de Wood, Media Noche en Paris…… La ciudad es bonita por la mañana, tiene encanto por la tarde, por la noche hechiza y en por la madrugada hechiza. Simplemente una ciudad que enamora con la fantasía.